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Frederick Mosh (Ciudad de México, 1989) es un artista que conoce todos los lados para ver una obra, desde la mirada y el quehacer de un artista, un curador y del más importante, el espectador. Sus obras son un rebelo contra lo establecido y una manifestación creativa, un ejercicio de resistencia, una lucha que transgrede lo tradicional y que creemos obvio, pero no, afortunadamente nada está escrito sobre piedra y el arte, tiene como una de sus grandes posibilidades, que todo fluya, agarre un camino o que incluso sea creado.

 

Frederick pintadibuja y también dibujapinta, cuál acción viene primero no importa, son las dos en un mismo momento, un mismo éxtasis, como él le llama: un fluir, un método, que le permite descubrir la energía, el ritmo y el tiempo de aquello que le rodea y le llama la atención.

 

Sin embargo, su técnica nos remite a las técnicas del grabado tradicional con altos contrastes y líneas muy marcadas, donde hay claramente una producción pictórica del boceto que soporta la pieza, los cuales son trazos que se expanden como una mancha, que en algunos cuadros parece que quiere salirse del cuadro, y en otros tornarse más al centro.